第4回 Pegados al móvil


Cuando yo era niña y volvía de la escuela veía un ratito la televisión, mientras merendaba. Me gustaba “Barrio Sésamo” y “Dr. Slump”. Después, los niños íbamos al parque para jugar juntos. Me gustaba mucho saltar a la comba y recortar muñecas de papel con sus vestidos.

A veces jugábamos imaginando que unos alienígenas nos llevaban en su nave espacial. También jugábamos al escondite o a ser cocineros preparando “comida” con las hojas de las plantas. Era muy divertido inventar y soñar.

Hoy en día los niños juegan con sus NintendoDS y con sus iPad. Se reúnen en los parques y se sientan en un banco, sin hablar. Todos miran las pantallas de sus “juguetes” electrónicos. Ya no recortan muñecas de papel ni cocinan con las hojas de las plantas… Incluso los bebés, que antes jugaban con peluches y sonajeros, ahora juegan con el iPhone de su mamá…

El mundo está cambiando y yo soy de la generación que conoce el antes y el después. Yo conozco cómo es la vida sin teléfonos móviles ni internet. Y, aunque me encanta la tecnología, me siento triste viendo a los niños crecer pegados al móvil. Incluso cuando están con sus padres comiendo en un restaurante o en una heladería. En lugar de conversar con su familia están jugando con sus videojuegos.

Creo que los padres deben educar a sus hijos con un poco más de equilibrio. Creo que los niños deben jugar con sus amigos y usar su imaginación. Además de jugar con videojuegos deben crear cosas con sus propias manos. Por ejemplo, dibujar, hacer esculturas de plastilina… Es muy importante que exista comunicación natural con otras personas. Los padres deben empezar conversaciones donde los niños puedan participar. En Japón, especialmente, los padres están muy ocupados con su trabajo. Generalmente están muy cansados y tienen mucho estrés. Por eso es muy importante que el tiempo juntos en familia sea de alta calidad. Si conseguimos mejorar la comunicación con nuestra familia, estamos mejorando el futuro del mundo.

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