Yuki : El domingo que viene, me mudo a un apartamento nuevo. Raúl : ¿Ah sí? Bueno, cuando quieras, te echo una mano. No tienes más que decirlo. Yuki : No te preocupes, ya está todo casi preparado. ユキ:今度の日曜日に引っ越しするの。 ラウル:ああ、そうなんだ?それじゃ、きみの好きな時に手を貸すよ。遠慮しないで言ってね。 ユキ:心配しないで。もうすでにほとんど全部準備しているわ。

第21回 Las máquinas “gashapon”


Yuki : El domingo que viene, me mudo a un apartamento nuevo. Raúl : ¿Ah sí? Bueno, cuando quieras, te echo una mano. No tienes más que decirlo. Yuki : No te preocupes, ya está todo casi preparado. ユキ:今度の日曜日に引っ越しするの。 ラウル:ああ、そうなんだ?それじゃ、きみの好きな時に手を貸すよ。遠慮しないで言ってね。 ユキ:心配しないで。もうすでにほとんど全部準備しているわ。

Las máquinas “gashapon” son muy populares en Japón. A la mayoría de los extranjeros también le atraen estas máquinas. Los productos encapsulados son muy bonitos, divertidos, originales y de buena calidad. Además, también se encuentran productos de personajes famosos. Recientemente los gashapon de Sailor Moon están causando furor.

Cuando yo era pequeña en España también había máquinas gashapon, es decir, máquinas expendedoras de cápsulas con regalos sorpresa. Aunque las más populares eran las máquinas de bolas de chicle. Eran muy bonitas porque se veían cientos de chicles de muchos colores. Pero esos chicles eran muy duros y difíciles de másticar.

Las máquinas expendedoras de regalos sorpresa contenían productos muy simples. Las primeras que yo recuerdo valían 25 pesetas. A mí me encantaban, pero a veces el regalo sorpresa era un soldado de plástico y eso no me gustaba. Otras veces eran animales de plástico y entonces me alegraba mucho. Una vez me salió un cerdito rosa, con una anilla para poder colgarlo. Me hice un collar y lo usé mucho tiempo. A veces los niños son muy felices con cosas muy pequeñas…

Después de unos años las máquinas gashapon mejoraron mucho. Los regalos eran más bonitos y más grandes. Recuerdo una máquina muy divertida que había cerca de mi casa. Estaba en la puerta de un bar. La máquina era una jaula con un loro mecánico de peluche. El loro estaba colocado en una rama y se movía y hablaba. Bajo el loro estaban las cápsulas con los regalos. Al introducir una moneda de 100 pesetas (unos 100 yenes en esos tiempos) el loro cantaba y bailaba. Entonces salía una de las bolas con el regalo. Esos regalos eran muy bonitos: relojes de plástico, muñecas pequeñas, mini rotuladores, bolsitos… Eran productos “made in Japan”, así que supongo que eran gashapones que también se vendían aquí en Japón. Una vez me salió un caballito de goma y un pequeño cepillo para peinarle el pelo. Ese fue uno de mis mayores tesoros por muchos años.

Ahora también compro gashapones, algunas veces. Me gustan los de Fuchiko, esa chica que se sienta en el borde de los vasos. ¡Qué divertidos!

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