第31回 Los tifones


Esta semana llegó a Tokio un tifón bastante fuerte. Afortunadamente, llegó por la noche y por la mañana ya no llovía. En Japón hay muchos tifones durante el año, sobre todo en la zona de Okinawa.

En España hay lluvias torrenciales y tormentas con vientos muy fuertes, sobre todo en las zonas costeras. Suelen ocurrir al final del verano. A mí me parece que son casi igual que los tifones. Llueve tanto que el terreno no puede absorber tanta agua. Por eso se inundan los huertos y se estropean las verduras y las frutas. Algunos ríos se desbordan y también causan muchos problemas. Además, el viento destroza muchos árboles. Es terrible. Los agricultores pierden muchísimo dinero. Siempre me siento muy mal cuando escucho esas noticias. ¡Pobres agricultores! Su trabajo es muy duro.

En los pueblos y las ciudades se inundan muchas casas porque las alcantarillas no pueden tragar tanta agua. Las calles parecen ríos y a veces el agua arrastra los coches aparcados. El viento tan fuerte rompe muchas cosas. Por ejemplo, semáforos, señales de tráfico, ramas de árboles… Ocurren muchos accidentes debido al viento tan fuerte. A veces una rama grande u otro objeto pesado cae sobre un coche y lo rompe.

Recuerdo el final de un verano en el que yo estaba de vacaciones en casa de mi tía. Era un apartamento muy cerca del mar, en un pueblo de Barcelona cercano a Sitges. Ese día empezó a llover muy fuerte y no paró. Llovía tan fuerte que no servía de nada usar paraguas. La lluvia era pesada y te empapaba completamente. Hacía mucho viento y la gente luchaba para mantener los paraguas abiertos. Por la noche siguió lloviendo, aún más fuerte. Creo que era la lluvia más fuerte que había visto hasta ese momento. Nos fuimos a dormir, pero los relámpagos y los truenos hacían difícil poder dormirse. De repente empecé a escuchar un sonido extraño. Cuando encendí la luz mi habitación estaba inundada de agua. El agua llegaba a unos 5 cm de altura. Mis tíos y yo empezamos a intentar sacar el agua de la habitación. Quitamos la tapa de la alcantarilla del patio para que tragara mejor el agua.

Finalmente la lluvia paró en la mañana y salió el sol. Las playas estaban llenas de hojas de palmeras y basura que había traído el mar. El paisaje era triste. Pero el sol brillaba y muchos ayudaban a limpiar las playas.

Espero que los tifones que vengan a Japón no sean muy fuertes y no causan problemas.

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