第97回 Meditación en la cascada

A principios de agosto fui a practicar “takigyo” en Okutama. “Takigyo” es un tipo de meditación zen bajo una cascada. Dicen que la meditación en la cascada es buena para eliminar el estrés y concentrarnos en las cosas más importantes de nuestra vida.

Yo fui a un templo budista, pero también se puede practicar en algunos santuarios sintoístas en las montañas. Cada templo o santuario tiene su propia manera de practicar “takigyo”. Por ejemplo, algunos te hacen ayunar antes de la práctica. Donde yo fui cantamos sutras y practicamos varios ejercicios budistas. Me gusta escuchar a los monjes cantando sutras. Ese sonido tan repetitivo me parece muy agradable. Es la primera vez que canté sutras. Era difícil cantar aunque el sutra estaba escrito en hiragana. A veces me perdía. Me gustó mucho el “sutra del corazón”.

El “juzu” es un rosario budista. Nos prestaron uno a cada uno. Esos “juzu” tenían 108 cuentas. Las cuentas eran de cristal transparente con virutas de papel de oro en su interior. Eran muy bonitos. Nos enseñaron a colocar el rosario en nuestras manos. También practicamos algunas posiciones de las manos para meditar y activar diferentes chacras en nuestro cuerpo.

Para llegar a la cascada caminamos por la montaña unos 15 minutos. El paisaje era precioso. Había muchos árboles y musgo. Todo era muy verde y el aire era muy limpio. Al llegar a la cascada me emocioné mucho.
Cuando me llegó el turno estaba muy nerviosa, no quería equivocarme. Primero dimos las gracias a la cascada, después entramos en ella y empezamos a cantar la misma frase de un sutra constantemente. Para repetir el sutra se necesita mucha concentración, así que no podía pensar en nada más. Como ahora es verano, el agua no estaba fría. La cascada no era muy alta, solo tenía 5 o 6 metros de altura, por eso el agua no hacía daño al caer sobre mí. Era como un masaje muy refrescante.

Después de unos pocos minutos de pie, nos sentamos bajo el agua de la cascada. Ese momento me gustó muchísimo. Solo se escuchaba el sonido del agua y sentí mucha paz.

Cuando salí del agua me sentía muy feliz y relajada. ¡Parece que “takigyo” de verdad ayuda a eliminar el estrés!

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