第106回 ¡Qué miedo!

En Japón hay muchos parques de atracciones. Una atracción que nunca puede faltar es la casa del terror. Hasta ahora he visitado muchas, pero especialmente hay 2 que me hicieron pasar mucho, mucho miedo…

La primera está en el parque de atracciones más antiguo de Japón, llamado Hanayashiki, en Asakusa. En esa casa del terror entré sola. Todo estaba muy oscuro y la decoración era muy real, parecía una casa antigua abandonada, con telarañas y objetos viejos cubiertos de polvo… Pero, al abrir una puerta, se empezó a escuchar una canción inantil terrorífica. Eran las voces de unos niños cantando muy lentamente… Se encendieron unas luces tenues y pude ver una habitación llena de muñecas de porcelana colocadas en unas estanterías a ambos lados.

Solo quedaba un espacio estrecho en el medio para atravesar la habitación. Pero, esas muñecas me daban tanto miedo que apenas podía moverme… Sus ojos parecían tener una mirada muy profunda… Entré agachada, andando en cuclillas. Pensé que así quizá las muñecas no me verían… ja, ja, ja… Pero, al andar unos pocos pasos, se escuchó el llanto lastimero de una niña y una de las muñecas se cayó de la estantería. Me dio tanto miedo que salí corriendo y choqué con la puerta del fondo… Me hice muchísimo daño en la nariz… ¡ja, ja, ja!

Pero donde pasé más miedo fue en el hospital del terror que hay en Fuji-Q Highland. Quizá ese edificio era un verdadero hospital antiguamente, pero fue abandonado y el parque lo reformó. Todos los equipos médicos en el interior son reales. Hay salas de rayos X, laboratorios, quirófanos… Mientras caminábamos se escuchaban los gritos de otros grupos… De vez en cuando te encuentras a varios actores que te asustan.

Todos van vestidos como médicos, enfermeras o pacientes. Al entrar en una sala con taquillas y abrir una puerta encontramos una una ducha y una bañera. Parecía un cuarto de baño para las enfermeras… Dentro había otra puerta, la abrimos y seguimos el recorrido. Pero esa sala era muy rara. Estaba muy sucia y tenía muchos muebles amontonados. De repente vino una hombre vestido de médico y nos dijo: “¡Eh!, ¿qué hacéis aquí? ¡En esta zona no se puede entrar!”.

Nos asustamos mucho, pero pensamos que era uno de los actores y que nosotros nos habíamos equivocado de puerta. Le pedí disculpas y él nos escoltó hasta un pasillo. Nos abrió la puerta para que saliéramos y cuando me giré para darle las gracias vi que la mitad de su cuerpo salía desde la pared y era transparente… En ese momento grité y también lo vieron. Todos gritaron y salimos corriendo. Todavía no sabemos si era un fantasma de verdad o algún tipo de truco de ese lugar… ¡Fue terrorífico, qué miedo!

¡Feliz Halloween!

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